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Mostrando entradas de octubre, 2016
Avistamiento. A través de la ventana del último bus a casa: he visto el amor. Con la elegancia de los ibis rojos y la sutileza de las amapolas primaverales, que como un trueque místico brotan en los campos de batalla. Su fotografía, una imagen augusta y señorial, coruscante e indómita, acompaña la barca de mi pensamiento errante, resquebrajado y maltrecho por los embates del día. Aquella Friné de Oriente hace justicia la concepción de la belleza, que para aquellos que inmortalizan la piedra, sirve de musa isomne, de Atlas para el peso de sus mundos, de mundos para el pensamiento guarnecido. Lanzar la vida por aquella ventana hubiese sido la insensatez más sensata. Nadie teme a la muerte en busca de algún Dios, y era yo quien a Dios veía caminando la más ordinaria de las veredas mortales.  Con ojos de insuperable agonía seguí su estela en la distancia abarrotada de gente. Como quien espera el regreso de las olas a las faldas de la playa; la ilusión sostenía un manojo de estrel
La otra cara . De sus labios probó el sabor de la cicuta, y así el hechizo quedó consumado. Donde no resulta la cábala de los vasos rotos,  la víctima experimenta la traición de Dalila, y enmudecido en las salas del silencio, es su alma quien a Venus maldice.  
Hogar No sabia a donde ir, entonces le ofrecí mis brazos. Como quien encuentra su última morada, allí sentó su epitafio.
Sequía Mi jardín ya no es más jardín solo queda el patio, desnudo el pobre, sediento y exangüe. Con la paciencia de un lienzo en blanco, la tierra aguarda las caricias de las próximas lluvias.
Dime. -¿A qué sabe?- le preguntó como queriendo que no la escuchara. -¿A que sabe qué?- si lo escuchó. --Tu amor. ¿A qué sabe? Digo, debe saber a algo. Amarte debe saber a algo. Dulce o tal vez salado no sé, pero quererte más allá de lo contemplado debe saber a algo. Yo creo que todas las cosas tienen sabor y confío en que el amor también, y ahora que lo pienso y que por fin me he atrevido a perseguir el camino de migajas que me has dejado para quererte, quisiera saber a qué sabe. Dime...¿A qué sabe? Anda dime...¿A qué sabe?- -A casabe. La respuesta fue acompañaba con una sonrisita traviesa que descortinaba su hoyuelo izquierdo. Después de este gesto no pudo retener la risa que se arremolinaba en sus entrañas. Lo había jodido, y de la manera más sutil.
Lienzo Es en tu piel de marfil invierno donde trabajan mis diez pinceles.
Grillete. A mi me persigue un perro negro de dientes amarillos. Siento sus trancos tras mi carrera desesperada y dubitativa, a través de un bosque aparentemente interminable, repetitivo y extenuante, que no me augura el mejor de los desenlaces. Me exaspera el ejercicio de Atalanta, y el miedo parece correr conmigo riéndose a mi costado. Me sonríe coquetamente con el gozo de los verdugos. Parece disfrutar las pestilencias de mis temores desenfundados. 
Poema inerte. Aunque nunca me leas aún aquí te escribo; las palabras traviesas escapan de mi mente, tal vez el pensarte todavía conmigo, me hace verte menos ausente. En mi morada humilde, callada y austera, todavía se escuchan tus ultimas risas; como quien no quiere a veces quisiera, desboronarme, salir huyendo en la brisa. Mas cuando la razón vuelve a mi pensamiento y ya no eres digna de mis horas, le cuento al gato, a los libros, al viento, no pasa nada, pierde el que más añora. Y de añoranzas tu has de saber más, pues lo mejor de ti se quedó conmigo; nadie ha de quererte ni te querrá, como quien te escribe y no está contigo.
Grillete. A mi me persigue un perro negro de dientes amarillos. Siento sus trancos tras mi carrera desesperada y dubitativa a través de un bosque aparentemente interminable, repetitivo y extenuante, que no me augura el mejor de los desenlaces. Me exaspera el ejercicio de Atalanta, y el miedo parece correr conmigo riéndose a mi costado. Me sonríe coquetamente con el gozo de los verdugos. Parece disfrutar las pestilencias de mis temores desenfundados. 
Retrospectiva. La figura es un sapo negro con dos alas blancas. Como una efigie de otros tiempos, la piel que lo viste solo cubre huesos yertos